Curas sanadores, pastores, manosantas, gurús, pais, mais, chamanes y un sinfin de otros seres casi mitológicos prometen salud y sanación a granel, ¿es puramente una estafa o existe alguna verdad tras de ello?.
El avance de la ciencia y una puja ideológica que dejo sus secuelas han desembocado en un total descrédito hacia toda actividad no científica vinculada a la salud, pese a ello las prácticas rituales y religiosas no han perdido vigor sino que, por el contrario, parecen haberlo ganado en los últimos años, ¿a que se debe?, ¿es verdadero atribuirlo a la ignorancia o es posible que haya en ello algo de verdad?.
Enfermedad y depresión vs salud y felicidad.
Es difícil encontrar que la medicina asocie la felicidad con la salud, excepto a modo de ensayo, es mas factible encontrar enfermedades asociadas a estados depresivos.
http://www.cfnavarra.es/salud/anales/textos/vol25/sup3/suple11a.html, entre ellos podemos mencionar: Hipertiroidismo, Hipotiroidismo, Enfermedad de Cushing, Hiperparatiroidismo, Carcinoma de páncreas, Tumores del SNC, Enfermedad de Parkinson, Enfermedad de Huntington, Demencia de Alzheimer, Enfermedad de Wilson, Esclerosis múltiple, Porfiria aguda intermitente, Síndrome depresivo de presentación frecuente, Epilepsia, Cefaleas, Enfermedad de Addison, Hipovitaminosis, Lupus eritematoso sistémico, Enfermedad de Lyme, Mononucleosis infecciosa.
De ello podemos deducir que si existe un vínculo entre depresión y enfermedad también debe haberlo entre felicidad y salud, y pese a que no se puede atribuir la cura de tal o cual enfermedad a un estado de felicidad si existen estudios sobre el vinculo sobre la sensación de salud acorde al estado anímico.
Felicidad y excitación
Podríamos debatir el asunto de la felicidad infinitamente, si existe o no, si está vinculada al bienestar económico ó si se es feliz porque se tiene salud o se tiene salud porque se es feliz sin embargo no es la intención de este artículo, en todo caso, respecto de lo último podemos decir que felicidad y salud son estados orbitales, es decir que alternativamente el incremento de uno empuja al del otro y viceversa.
Como nadie, ni siquiera sacerdotes o chamanes pueden provocar ni asegurar felicidad constante la herramienta más próxima a que echar mano es a la excitación, que produce una sensación similar, puede ser inducida por una batería de métodos y puede extenderse en el tiempo cuanto desee el sanador, la excitación (y aclaremos que no nos referimos particularmente a la sexual, aunque tampoco la excluye) puede ser inducida y sostenida por distintos métodos sumamente eficaces en conjunto, el sitio web zonapsiquica.com.ar clasifica varios de ellos y es posible ver estos métodos en muchos, sino todos, los rituales sanadores.
El estado de excitación implica que, mientras dure, es decir, mientras el sujeto se mantenga excitado aumenta su estado de satisfacción, bienestar o felicidad; aumentan también sus expectativas y la confianza en la probabilidad de sanarse. Aunque para ello asumimos primero que lo hace libremente y obviamos aqui el efecto de compulsión sistémica, en tal caso se establece un vinculo directo entre el rito y la sensación de bienestar.
Asiste a un rito <-> se siente bien.
Asiste a un rito -> se siente bien.
Ello por si mismo no supone un vínculo del rito con la salud, pero si con el bienestar y luego con la salud.
Asiste a un rito -> se siente bien -> es más saludable.
¡Levántate y anda!
A prior es posible establecer un vinculo entre el rito y la salud en general, pero normalmente los cultos van más allá y prometen salud instantánea, el famoso ¡levántate y anda! de los cultos cristianos pero que tiene equivalentes en un sinfin de credos.
Entendemos que sabemos de una enfermedad a través de los síntomas, sin embargo los síntomas no son la enfermedad, sino su emergente, también podemos decir que no es la enfermedad lo que provoca la sensación de enfermedad, sino sus síntomas y que atacando los síntomas aumenta el bienestar y la probabilidad de una verdadera cura y aqui es justamente donde interviene el rito.
Convengamos que no es posible, por método alguno, brindar la seguridad de una sanación a una multitud de gente con una misma receta pero si es posible trabajar sobre las probabilidades y establecer métodos que aumenten una determinada probabilidad.
Convengamos también que la enfermedad no es un estado booleano, que existe o no, sino que es un proceso con altibajos.
Por lo tanto podemos decir que si tenemos una X cantidad de gente en un rito a mayor grado de excitación mas probabilidades existen de que desaparezcan los síntomas según la cercanía de cada individuo a su umbral somático.
Si a ello sumamos que los ritos son iterativos tenemos un individuo que va repetidas veces aumentan las probabilidades de que la desaparición de ciertos síntomas se produzca en el momento mismo del culto o rito.
Sin embargo la eficacia de los ritos no son aplicables a un individuo en particular, debido a que nada puede asegurarle a tal o cual persona el alivio o desaparición de los síntomas excepto el correspondiente tratamiento médico, pese a ello la probabilidad de que esto suceda en individuos al azar es visible y demostrable en un grupo o cantidad de personas y en proporción a su número.
Las personas según su cantidad: se sienten bien > se sienten más saludables > desaparecen sus síntomas temporalmente > desaparecen sus síntomas definitivamente > Se curan
Las personas según su temporalidad probablemente: se sienten bien –> se sienten más saludables –> desaparecen sus síntomas temporalmente –> desaparecen sus síntomas definitivamente –> Se curan.
Ciencia vs. Creencias
Una de las cuestiones más controversiales de los cultos, en comparación con la ciencia (y convengamos que el tema de la salud es un recurso compartido) esta vinculado con la veracidad en torno a la promesa de salud; ¿Pueden las religiones prometer salud?¿Deben hacerlo?¿y la ciencia?.
No es lo mismo que un médico diga “vas a estar bien, te vas a curar” a que lo diga un sanador, mientras el primero podría incurrir en incumplimiento de contrato y estar sujeto a una demanda judicial el segundo, por su sola condición de representante de un culto religioso y acorde a las leyes que establecen las libertades de cultos, normalmente no tendría inconvenientes en hacerlo pese a no poder asegurar el cumplimiento de su promesa.
Sin embargo para un individuo enfermo no es lo mismo escuchar “probablemente estés bien” y “te pondrás mejor”, es como si en una competencia de pedestrismo un atleta recibiera como todo estímulo un constante grito de su entrenador diciendo “probablemente ganes” frente a otro que escucha “vas bien, vas a ganar”, en una situación de equidad entre los dos atletas la forma de estímulo podría hacer la diferencia. Por ello mismo podríamos decir que un buen médico sería un mal coach aunque en la realidad a ninguno competidor le cabría la idea de demandar a su coach porque en el momento más álgido de su competencia lo alentó echando mano a una promesa que no se cumplió.
De la misma forma las creencias por su misma libertad de culto pueden echar mano a este recurso y seguramente deben hacerlo.
Una cuestión de costo/beneficio
Por supuesto que no se puede establecer un beneficio sin atender a su relación con el costo y, como sería muy vago hablar de dinero, podemos establecer como costos todo lo que implique en recursos de distinta índole. Por ejemplo: Los costos de asistir a un rito (traslado, tiempo), los costos en dinero del rito si es que los hay y los riesgos propios de la asistencia (accidentes, infecciones, etc.
En cuanto a los beneficios solo se pueden establecer probabilidades de: Sentirse bien temporalmente, mejorar el estado en ánimo general, alivio en los síntomas, desaparición de los síntomas y cura definitiva.
A ello podemos sumar otros factores, por ejemplo el hecho de que muchos cultos, a lo largo del tiempo, cargan al individuo con deberes morales cada vez mayores e imponen a veces altas cargas económicas, lo que redunda obviamente en desgaste físico y psíquico ó el hecho de que algunos cultos, una vez captado mediante ritos “sanadores” y tras un primer momento de bienestar llevan al individuo a una instancia donde se lo impele a cortar vínculos familiares o se les impone una visión pesimista del mundo y hasta de su comunidad o familia.
Esta relación no es un asunto menor, dado que un primer momento de bienestar puede transformarse con el tiempo en un verdadero infierno para el individuo y su familia o puede redundar en gastos mayores a un tratamiento médico y tal vez por ello debería haber herramientas para establecer que cultos presentan mayores riesgos y cuales son más beneficiosos.
Sin embargo y una vez establecidas algunas diferencias los cultos y ritos de sanación representan una buena opción para la calidad de vida, sobre todo por no depender directamente de los recursos del estado.
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-52862008000100004&script=sci_arttext
http://www.portalesmedicos.com/noticias/psicologia_positiva_071135.htm
http://salud.doctissimo.es/diccionario-medico/extasis.html
http://salud.doctissimo.es/diccionario-medico/excitacion.html
http://www.lawyers4justice.com/CM/FSDP/PracticeCenter/Espanol/Medical-Malpractice.asp?focus=overview