Todo sistema tiene una expresión emergente para cada uno de los sistemas con los que se vincula, y esto viene dado, sobre todo, por la función ó la utilidad que los vincula.
La expresión emergente es en cierta forma, la apariencia final, el resultado, la mínima expresión, de un sistema dentro de otro, de forma que no se puede calcular, ni suponer, por la suma de las partes que lo componen, ni por la interacción de estas, sino que es una expresión de la totalidad.
Por ejemplo: Dentro de mi sistema familiar yo soy padre, pero “padre” también es un sist. formado, entre otras cosas por el sist. cuerpo fisico, el sist. cultural, el sist. familiar previo, el sist. especie, el sist. geográfico, etc.; cada uno de los cuales da forma al emergente padre dentro de la familia; sin embargo, y a partir de la suma de los anteriores, difícilmente pueda dimensionar la experiencia de ser padre, y difícilmente pueda deducir a partir de esto lo que un padre siente y lo que significa dentro de la familia.
Por ejemplo: Juan es Juan para el sistema de amigos, para el registro de personas es el documento N 28.344.xxx, para el sistema empresa es el Legajo N 22.xxx, es el esposo de maría en ese sistema que es el matrimonio y es el sostén del hogar en el sistema que es la familia.
Pero juan también es el emergente de un sistema biológico, Juan también es un conjunto de células, órganos, huesos, cerebro e historia, cada uno de los cuales es un sistema.
Ahora bien, si me apetece estudiar a juan y las partes que lo conforman, no puedo hacerlo sin que colapsen las expresiones de juan dentro de cada uno de los sistemas, es decir que necesariamente voy a anular, o al menos a perturbar, lo que es Juan para cada uno de los sistemas a los que pertenece.
Por otro lado, si quiero estudiar lo que es Juan como expresion dentro de un sistema, no puedo escudriñar su estructura sistémica sin modificar su expresion.
Es decir que de un sistema no puedo estudiar simultáneamente su estructura y su expresión, porque al estudiar una estoy colapsando o alterando la otra.
La dualidad viene dada entonces por algo que ya habíamos mencionado, un sistema emergente es más que la suma de los sistema que lo conforman, por lo tanto, un sistema como objeto de estudio no es igual a la expresión emergente de ese mismo sistema.
Dicho de otra forma, ser observador y partícipe son dos cosas distintas y no pueden ser simultáneas sin que una altere o afecte a la otra.
Esta dualidad está presente también en la materia hasta su mínima expresión, por ejemplo, saber (como observador) que un átomo está conformado sobre todo por espacios vacíos, sin embargo esto no quita que en la experiencia ordinaria el átomo sea una partícula sólida.
Otro ejemplo de esta dualidad podría verse en la curvatura de la tierra: Sé que la tierra es redonda, sin embargo para imaginarla ó verla en una gráfica, debo representarme a mi mismo como un hipotético observador externo a la tierra, es decir, la tierra es redonda si me ubico como observador, sin embargo, en la experiencia ordinaria, la tierra es perfectamente plana, tanto que podría caminarla por completo sin percibir (ni plantearme) su curvatura.
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